Juan Gabriel Amores: “Hay que ser como esponjas, aprender al máximo para llevarlo a cabo en otro momento”

24 de febrero de 2021

El profesor del área de sonido habla sobre la importancia de trabajar y aprender a diario en la industria de la música.

Para Juan Gabriel Amores hacer música es todo un regalo. Es músico especializado en batería, un instrumento musical que le acompaña desde que tiene 13 años. Su pasión por la música le ha llevado a trabajar de manera incansable con artistas y en musicales sin dejar de lado la importante labor de aprender. En la actualidad, se dedica a la docencia a la espera de que la pandemia le permita compaginarla con su regreso de los espectáculos musicales.

Comenzó en la música con clases particulares con profesionales como Iván Díaz, Iván Taca, Ángel Crespo, José Mena y Pedro Barceló para más tarde graduarse en RockSchool con la Distinción en la especialidad de batería. Y es que para dedicarse a la música, considera que hace falta pasión, formación y  mucha dedicación. “Son conceptos claros . Tienes que tener pasión por lo que haces, tener claro tu concepto del instrumento y de la música que vas a tocar. Hay que tener humildad y respetar a todo el mundo. Y sobre todo hacer las cosas con mucho cariño. Da igual que toques en un estadio que en un espacio para 20 personas, estás haciendo música y eso ya es un regalo”.

 

 

En su trayectoria profesional, Juan Gabriel tiene una especial dedicación por los musicales. Un género que engancha pero en el que también es esencial la concentración. Entre su lista figuras producciones como Annie, Peter Pan y Shrek entre otros. Su trabajo en ellos le ha permitido reunir en un mismo instrumento una gran variedad de estilos musicales. “He tenido la suerte de trabajar y seguir trabajando en musicales. Se trabajan todo tipo de estilos y sólo en uno te puedes encontrar con pop, rock, latin, jazz… Eso hace que tu concepto del instrumento sea muy concreto. Tu concentración tiene que ser absoluta porque las cosas pasan muy rápido. Es un mundo alucinante”.

 

El sueño de cualquier músico

Uno de sus últimos proyectos fue como percusionista en el aclamado musical West Side Story, actualmente aplazado a causa de coronavirus. “Trabajar en él es el sueño de cualquier músico porque es el musical por excelencia. En cada función tienes el honor de interpretar música creada por Leonard Bernstein, no se puede pedir más”.

Su labor como percusionista en este musical la define como “maravillosa”. Una auténtica experiencia para los sentidos. “La reducción de la partitura hace que tengas que tocar el papel de dos percusionistas, así que no te da tiempo a aburrirte. El papel, como en casi todo, es rítmico en muchas partes pero también muy delicado en otras. Números como el Mambo que son muy percusivos, o el Cool muy delicado en la parte de Vibráfono”, explica.

 

 

La música brinda nuevas oportunidades a diario. Por eso, para Juan Gabriel, cada trabajo y cada día es una aventura nueva en la que hay que aprovechar todo. Además de los musicales, acompaña a artistas y grupos. Una labor en la que destaca la importancia de ser como esponjas y absorber toda la información posible. Pero, si cabe, lo esencial es saber leer partituras para poder avanzar y entender lo que pasa en cada momento. “Cada artista o cada músico con el que tocas tiene un punto de vista diferente de la música, y eso es maravilloso porque siempre hay algo con lo que quedarse y que podrás llevar a cabo en otro momento de tu vida”.

 

Una trayectoria volcada en las aulas

La experiencia de cada músico es diferente en base al camino y al instrumento que elija. Pero si hay algo esencial para Juan Gabriel en su trayectoria es el haber estudiado en el Conservatorio: “No me arrepentiré jamás de haberlo hecho. El mundo de la batería está muy ligado al hecho de no tener que saber música y eso es un error que por suerte se está subsanando. El lenguaje musical y la armonía es tan importante como el instrumento, o más incluso”, detalla.

Desde las aulas, Juan Gabriel traslada su trayectoria profesional a los alumnos. Una labor que cuenta, se consigue rápido gracias al seguir trabajando en la música. “Nunca dejas de tener experiencias y de corregirte. Intento que las clases sean lo más cercanas posibles y cristalinas. De momento, estamos consiguiendo buenos resultados”. Su dedicación a la docencia ocupa la mayor parte de su tiempo. Lo compagina con la composición y la dirección de orquesta, mundos que le apasionan a partes iguales y además, continúa formándose con un máster con el maestro Miguel Romea.

 

La pandemia que lo cambió todo

El coronavirus ha impedido que continúe acompañando a varios grupos en Madrid y ha parado la gira del musical West Side Story. “Es fulminante, sin más. Creo que ha partido por la mitad todo cuanto teníamos culturalmente. Y lo peor de todo es que no vemos ningún futuro prometedor. Todos los proyectos se han cancelado, lo que intenta surgir se vuelve a cancelar, etc”, lamenta.

El hecho de que la cultura se esté mostrando más segura que nunca no tiene las garantías para que una gran cantidad de eventos y espectáculos se retomen a nivel nacional. Un drama que deja en la estacada a una multitud de personas que trabajan en el sector. “La cantidad de puestos de trabajo que se han perdido, la cantidad de músicos, actores, bailarines…. es desolador. A día de hoy, el futuro de la cultura en general es bastante oscuro. Ojalá y pronto podamos volver a disfrutar de todo”.